Escuela de un Curso de Milagros: Una escuela para ser alumnos del Amor.
Hemos sentido el impulso de la gratitud y la inspiración para crear un lugar de comunión e intercambio creativo de Un Curso de Milagros, en el que cierto compromiso con este Camino a la Maestría, nos ofrezca la consistencia suficiente para que se pueda dar la reconciliación entre mente (Conocimiento) y corazón (Amor), a través de este camino de integración.
La Escuela de Un Curso de Milagros es un espacio de aprendizaje consciente, que tiene la intención de profundizar en la comprensión y en la práctica de Un Curso de Milagros. El enfoque de trabajo consiste en sesiones guiadas por 2 practicantes del Curso (Isabel Solana y Jonàs Gnana) que permiten esclarecer las ideas que el Curso enseña, y así dilucidar las dudas que los estudiantes puedan tener a nivel teórico para progresar en la aplicación práctica. En las clases se utilizarán diversas herramientas didácticas, como visualización de videos, ejercicios de introspección personal, trabajo de campo o dinámicas grupales.
La Escuela se propone ser, además de un centro de comprensión de la visión psicológica y espiritual de Un Curso de Milagros, un altar para la experiencia de la relación real contigo mismo y con el otro. Queremos regalarte la idea fundamental que motiva la creación de esta Escuela, la lección que anhelamos enseñar para poder aprenderla.
Confío en mis hermanos, que son uno conmigo
“Confiar en tus hermanos es esencial para establecer y sustentar tu fe en tu propia capacidad para transcender tus dudas y tu falta de absoluta convicción en ti mismo. Cuando atacas a un hermano, proclamas que está limitado por lo que tú has percibido en él. No estás viendo más allá de sus errores. Por el contrario, éstos se exageran, convirtiéndose en obstáculos que te impiden tener conciencia del Ser que se encuentra más allá de tus propios errores, así como de sus aparentes pecados y de los tuyos.”
“La percepción tiene un enfoque. Eso es lo que hace que lo que ves sea consistente. Cambia de enfoque, y lo que contemples, consecuentemente cambiará. Ahora se producirá un cambio en tu visión para apoyar la intención que ha reemplazado a la que antes tenías. Deja de concentrarte en los errores de tu hermano, y experimentarás la paz que resulta de tener fe en la impecabilidad. El único apoyo que esta fe recibe procede de lo que ves en otros más allá de sus pecados. Pues sus errores, si te concentras en ellos, no son sino testigos de tus propios pecados. Y no podrás sino verlos, lo cual te impedirá ver la impecabilidad que se encuentra más allá de ellos. Buscamos la inocencia y nada más. Y la buscamos sin interesarnos por nada que no sea el ahora.”